domingo, 31 de enero de 2021

LOS DADOS

 



La carencia de analgésicos representó un problema en ese momento. Él no quería dejarse sucumbir a las presiones de la sobriedad, y yo no pude dejarlo solo. Tenemos firmado, de forma tácita, una especie de pacto suicida. De modo tal que encontramos diferentes modos de viaje, aventuras diurnas que nos ofrecieron promesas tentadoras que rara y escasa vez se cumplieron. Nosotros lo supimos siempre. La promesa final no nos interesaba tanto como el viaje en sí mismo.  Podríamos afirmar que gustábamos de los engaños.

Nunca llegamos a ningún lado.

Entre recordar y olvidar solo un minúsculo grupo de valientes le hacen frente a la primera opción. Algunas cosas, por motivos de salud, es preferibles depositarlas en el tacho del olvido.

Pero yo tengo la memoria de un elefante y la salud mental de ratón.

Así las cosas, ahora recuerdo, efímeramente, aquella ardua batalla contra el mismísimo Diablo. Creí, incrédulo, que podía esconderme en el asiento trasero de un auto estacionado en un vacío y gigantesco estacionamiento de supermercado. El calor esa tarde era agobiante, sin nubes en el cielo y un viejo blues sonando con fritura por los parlantes del establecimiento. Desde el espejo del parabrisas colgaban dos dados de peluche, un sutil adorno recuerdo de algún excéntrico viaje a la Las vegas. En el espejo sus ojos. Su boca. Su risa y sus pupilas que siempre supieron de mi paradero.

Iluso.

¿Esconderse del Diablo en el asiento de un auto?

Hoy sonrío frente a ese vago recuerdo que en su momento me costó una visita a la guardia médica del hospital en plena madrugada. Llegué allí insultando a los paramédicos y enfermeras exigiendo sedantes duros. Algo que me anestesiara la mente y me impidiera seguir soñando. Los sueños encierran una peligrosidad imposible de prevenir. No podemos escapar de ellos.

Él, al menos, lo intenta con la cafeína. No funciona pero no pierde las esperanzas. Los locos realizamos, siempre, las mismas acciones esperando diferentes resultados.

Al fin y al cabo, es todo lo que tenemos.


(De la esperada autobiografía de ROCKER)

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