sábado, 17 de julio de 2021

Epopeya CiberPunk (Adelanto)

 
Ya vi a la ciudad del futuro convertirse en penosas ruinas ante los pies del enfurecido pueblo que no escatimó en fuego a la hora del hundimiento, que no padeció un segundo más de la temerosa tortura del Verdugo que continuó en la derrota flagelándose con turbias mentiras cargadas de sadismo y miseria.

Ya vi al Ungido gritar la palabra prohibida en su última bocanada de aire fresco, aire cargado de prudencia y júbilo. Los parlantes que solían cobardemente anunciar con sonoras y agudas bocinas, con las que muchos soñaron durante sus escandalosas vidas, el comienzo del toque de queda, ahora sueltan las más bellas melodías del Jazz. Y el pueblo baila. Y canta. Y bebe vino y cerveza en las destruidas calles del Imperio que se hunde. Y tienen sexo en los más sombríos callejones adornados con tarros de basura podrida, rodeado de roedores que trepan por los paredones y escapan de los felinos por los aun funcionales cables de electricidad.

¡Oh, Libertad!

¡Asquerosa y bienaventurada Libertad!

¿No es acaso la emoción un frágil barrilete de papel navegando entre los furiosos vientos huracanados de la tormenta que se aproxima? ¿No es acaso la diversión el pecado primero, la piedra fundacional sobre los cuales se construyó el territorio Infernal? ¿No es acaso la esperanza esa inocente espera cargada de agonía que sueña con el milagro?

¡Oh, Eternidad!

¡Asquerosa Eternidad que calumnia al Universo ante los ojos de las estrellas, testigos de la inalcanzable existencia!

Danzaron luciendo su desnudez rodeando el fuego cada vez más vivo.

Libres.

Eternos.


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